Episodio del podcast: Me Cago en Tó
Hoy hablo de cómo usamos a Marruecos para conseguir el Mundial y ahora queremos apartarlo. Porque esa es la sensación que deja todo este proceso: primero se vende la idea de una candidatura conjunta, se presume de cooperación y de ‘puente entre culturas’, y cuando ya está el objetivo cumplido, empiezan las dudas, los matices y las prisas por reducir su papel. Es el clásico juego político y deportivo donde la alianza sirve mientras conviene y se diluye cuando toca repartir protagonismo. Y al final, lo que queda es una imagen de oportunismo que no beneficia a nadie y que demuestra que, en el fútbol moderno, las relaciones duran lo que dura la utilidad.
