Episodio del podcast: Me Cago en Tó
Hoy hablo de esa costumbre tan extendida de coger de los discursos la parte que nos da la gana, como si las palabras fueran un menú del que elegir solo lo que encaja con nuestra narrativa. Se recortan frases, se sacan ideas de contexto y se moldean mensajes hasta convertirlos en algo que nunca se dijo. Y así, entre interpretaciones interesadas y lecturas selectivas, el debate público se convierte en un juego de espejos donde cada cual ve solo lo que quiere ver, aunque la realidad sea bastante más incómoda.
