Episodio del podcast: Me Cago en Tó
Hoy hablo de cómo ya no respetamos ni a los muertos. Se ha perdido el silencio, la pausa y la decencia que antes acompañaban cualquier despedida. Ahora todo se convierte en espectáculo, en debate, en arma arrojadiza. Se manipulan legados, se reescriben historias y se utiliza a quienes ya no pueden defenderse para justificar discursos, guerras culturales o intereses personales. Y en ese ruido constante, lo que desaparece es lo esencial: la dignidad de quienes ya no están y el respeto mínimo que deberíamos tener hacia su memoria.
