Episodio del podcast: Me Cago en Tó
Hoy hablo de Alemania después de Sajonia: un país que cambia, otro que se inquieta. Porque lo que ha pasado allí no se queda en un simple resultado regional: es un síntoma, un aviso y un espejo que refleja tensiones que llevan tiempo acumulándose. Alemania sigue siendo un país fuerte, diverso y con una identidad democrática muy sólida, pero también es un país que observa cómo ciertas regiones avanzan por caminos distintos, cómo el debate público se polariza y cómo la sensación de incertidumbre crece. Mientras unos ven transformación, otros ven riesgo; mientras unos hablan de evolución, otros hablan de fractura. Y así, Alemania se encuentra en ese punto extraño donde el cambio es evidente, pero la dirección aún no está clara.
