Episodio del podcast: Me Cago en Tó
Hoy hablo de un Mundial de fútbol que veremos gracias a que lo pagamos todos, un espectáculo global presentado como fiesta universal pero sostenido con dinero público, inversiones desmesuradas y decisiones que rara vez pasan por el escrutinio ciudadano. Mientras se vende como un evento para unir al mundo, detrás queda la sensación de que los costes se socializan y los beneficios se privatizan, y que al final somos siempre los mismos quienes financiamos la fiesta sin que nadie nos pregunte.
